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MÉXICO.-
Como
una “idea audaz”, definió el presidente de
la Academia de Ciencias de Nueva York (NYAS,
por sus siglas en inglés), Ellis Rubinstein,
a la iniciativa del gobierno de la Ciudad de
México de convertir a esta urbe en la
capital del conocimiento cientifico y
tecnológico de América Latina con la
realización de una Semana de la Ciencia e
Innovación que habrá de reunir en un mismo
evento, cada año, al mayor número de mentes
brillantes del mundo cuyas ideas contribuyan
al desarrollo sustentable y al incremento de
la competitividad de la ciudad, del país e
incluso de la región latinoamericana en el
contexto global.
En entrevista exclusiva para
tribuAméricas®, Rubinstein enfatizó la
necesidad de que a través de eventos como
éste que se llevará a cabo del 22 al 25 de
Septiembre próximos en el hotel Camino Real
de la capital mexicana, se propicie la
sinergia de los diferentes grupos de
liderazgo en la sociedad, por encima de las
diferencias políticas, para resolver los
problemas de desarrollo de las grandes urbes
como México.
La conversación con Rubinstein, quien hasta 2002 fue
editor de la revista Science, tuvo
lugar en el Salón de Cabildos del antiguo
edificio de Gobierno del Distrito Federal.
Ahí, el hombre que ha sido reconocido a
nivel internacional por su propuesta de
sacar la ciencia a la calle como agente del
cambio para la vida cotidiana de la gente,
habló de cómo se gestó la alianza entre una
institución como la Academia de Ciencias de
Nueva York y el gobierno local de la capital
mexicana y cuál es el propósito
de la misma.
"Cierto día, hace poco más de un año, un asesor del
jefe de gobierno del Distrito Federal,
Marcelo Ebrard, apareció en mi oficina y me
dijo: Hemos escuchado que ustedes [la NYAS]
están haciendo cosas en Nueva York para
cambiar dramáticamente a la ciudad y hacer
que toda la gente trabaje en conjunto. El
alcalde de la Ciudad de México está muy
interesado en elevar el nivel de
competitividad de la ciencia y la tecnología
para el futuro de la ciudad".
El gobierno de la Ciudad de México se interesó en las
estrategias que Rubinstein califica como
“inusuales” que se están llevando a cabo en
Nueva York para vincular de manera activa a
los sectores académicos -cientifico y
tecnológico- al desarrollo de una de las
ciudades más grandes del mundo y al
mejoramiento de la calidad de vida de sus
habitantes.
P.- ¿Tomando en consideración la
experiencia de los científicos de Nueva York,
cuáles serían los principales retos de una
ciudad como el Distrito Federal en materia
de desarrollo urbano, energía y
sustentabilidad en general?
R.- Un reto importante es superar
diferencias políticas, no sobreponerlas a la
búsqueda de la competitividad y que los
actores clave trabajen juntos en cada uno de
estos temas. Por supuesto, se necesita
invertir mucho dinero, atraer la inversión a
este tipo de proyectos, rescatar a los
talentos e intercambiar información y
experiencias con otras ciudades. Desde mi
punto de vista, uno de los obstáculos
principales para avanzar en un mejor
desarrollo urbano es que poca gente está
dispuesta a trabajar en un "juego
de suma cero",
pues en el trabajo colectivo no serán héroes ni
tendrán recompensas [personales]. La nueva idea es
darse cuenta de que el liderazgo
es en realidad la suma de todas las partes.
SI NO SE EMPIEZA POR ALGO, NO SE VA A
NINGÚN LADO
Ellis Rubinstein, quien ha sido miembro del
Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas
en inglés), destacó la necesidad de crear
sinergias entre instituciones, que todo el
mundo trabaje en conjunto para una misma
causa: “Las universidades y la industria
casi nunca trabajan juntas, los financistas
no tienen idea de la utilidad de invertir en
las universidades. Hay que trabajar juntos
para resolver los problemas ambientales,
tener un mejor sistema de salud o crear una
economía sustentable.”
P.- ¿Cuánto tiempo tomó a NY enlazar a
científicos de las universidades con hombres
de negocios y la sociedad en general para
trabajar en conjunto?
R.- No pretendo decir que ya todo está
resuelto. Empezamos con este tipo de
programas hace cinco años, aproximadamente,
y nuestro éxito está a la mitad del camino
en el sentido de que tenemos a los mejores
científicos y estudiantes de las
universidades trabajando juntos en las áreas
fundamentales y estamos atrayendo a la
industria a este sistema; pero todavía
nuestro nivel de liderazgo es un éxito
parcial. Quisiéramos tener más inversiones y
apoyos de compañías multinacionales, todavía
tenemos dificultades relacionadas con los
administradores de bienes raíces y nos
faltan socios del área de biotecnología para
crear nuevas zonas de desarrollo ambiental
sustentable. No podemos decir que ya esté
todo resuelto, pero estamos en vías de
lograr resultados. Si no se empieza por
algo, no se va a ningún lado. Así que pienso
que en cinco años hemos creado una
interacción muy fuerte y tan sólo en Nueva
York hacemos tal vez unos 70 eventos por año
[como el de la Ciudad de México] para atraer
la participación de la gente. Estamos
creando una cultura diferente, aunque
todavía no todo lo que queremos. Queremos
más conexiones con inversionistas del sector
financiero y de la industria.
P.- ¿Cree usted que en la Ciudad de
México sería adecuada una reforma energética
para la sustentabilidad de esta capital?
R.- Es una pregunta difícil de responder
porque conozco muy poco del tema. Sé que se
está discutiendo en México la apertura del
sector petrolero, pero no sé cuáles son los
argumentos sobre el asunto.
R.- ¿Pero qué opina en cuanto a
estrategias sobre energía y el uso de
tecnologías para una ciudad que tiene altos
índices de contaminación, con un tráfico
intenso, etc.?
P.- Todavía dependemos mucho del petróleo,
tanto en México, como en Estados Unidos y en
casi todos los lugares; pero algo
interesante está pasando, por ejemplo en
Estados Unidos, donde un millonario del ala
derecha republicana, empresario del sector
petrolero, está pagando una campaña de
televisión en la que dice que está
interesado en invertir en energía solar o
eólica y está tratando de cambiar la
mentalidad de la gente sobre el uso de las
energías alternativas. No soy experto sobre
las condiciones que se tienen aquí o cómo
[la Ciudad de México] podrían adaptar ideas
como ésta, pero definitivamente se debe
abandonar el uso del petróleo. Es obvio. Por
mencionar algo, el medio ambiente en China
es un desastre. Su tecnología provoca una
gran contaminación y está contaminando a
todo el mundo.
Rubinstein afirmó que el proyecto de impulsar la
ciencia para el desarrollo de las grandes
ciudades es grande; pero reconoció que los
científicos que participan en los eventos
organizados por la Academia de Ciencias de
Nueva York no tienen la capacidad de
hacer los cambios prácticos: “No es sólo la
tecnología, también se requieren soluciones
de inversión para resolver los problemas”.
QUE HABLEN LOS PEQUEÑOS EMPRESARIOS
A la pregunta de cómo
pueden las pequeñas empresas integrarse a esta
tendencia del uso de tecnologías para mejorar el
ambiente y participar en el desarrollo sustentable, el
presidente de la Academia de Ciencias de Nueva York destacó la importancia de las
redes de vinculación locales entre pequeños
empresarios, universidades de ciudades
pequeñas y los estudiantes de universidades
locales: “Se ha dado el caso, en muchas
ocasiones, de que los científicos e
ingenieros de localidades pequeñas tienen
soluciones brillantes que ayudan al éxito de
las empresas cuando los grandes sistemas se
colapsan”.
Rubinstein consideró que los pequeños empresarios
tienen que ir a las universidades, grandes y
pequeñas, a expresar sus necesidades y
retos, y establecer acuerdos con científicos
e ingenieros para que se les brinden nuevas
ideas que ayuden a las pequeñas empresas a
hacer los cambios que necesitan. También
planteó que las universidades deben entender
que vincularse a los pequeños empresarios,
además de beneficiar a la comunidad, también
les puede generar ingresos económicos.
Rubinstein, promotor de la alianza estratégica entre la
Academia de Ciencias de Nueva York y la
Fundación Nobel de Suecia, lamentó que en
las universidades tradicionales, los
profesores no motiven a los estudiantes de
la ciencia a ser ellos mismos emprendedores,
pues los profesores casi nunca tienen visión
empresarial y no esperan que sus estudiantes
aspiren a serlo; pero la ciencia tiene que
salir de las universidades y ser parte de la
vida cotidiana de las sociedades.
Ellis Rubinstein consideró muy positiva la colaboración
y patrocinio de las grandes empresas
multinacionales en eventos como la Semana de
la Ciencia e Innovación; pero también aceptó
la necesidad de que las pequeñas empresas se
integren a este tipo de proyectos, “porque
los líderes de la pequeña empresa pueden
hablar de sus problemas y de sus retos, y
sería una actitud inteligente”.
Para Rubinstein, el proyecto de institucionalizar los
eventos científicos en la Ciudad de México es un
avance en el liderazgo que no busca protagonismos sino
la participación del mayor número de personas que
tienen algo qué aportar para el cambio y el
mejoramiento de la competitividad en la que es una de
las urbes más grandes del mundo. ■□
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